13 de enero de 2014

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Hemos vuelto…


El proceso de reforma ha finalizado. La casa luce brillante, reluciente, resplandeciente, fulgurante, deslumbrante…; aunque quede pendiente la redecoración de algún que otro recoveco. Espero que este cambio sea del agrado de todos los lectores y no lectores y no haya causado excesivas molestias.

Tengo que reconocer que soy una persona que adolece de ser excesivamente exigente consigo misma y se impone cotas demasiadas elevadas de responsabilidad. Cuando me aventuro en la ejecución de alguna actividad no ceso en mi empeño hasta que no obtengo los resultados previstos. Por ello, no me duele reconocer que me siento muy satisfecho y orgulloso con la luz que irradia mi virtual home – teniendo en cuenta que sigo siendo un neófito y un autodidacta en el Diseño Web. ¡Maldito Template…!

En fin, dejando la mofa de lado, vayamos a cuestiones de mayor enjundia. Aunque lo he repetido hasta la saciedad este blog nació con la única finalidad de intentar encender una pequeña luz que ilumine el oscuro universo de la blogosfera jurídica española, mediante la aportación de mis escasos conocimientos legales. Parafraseando a Albert Einstein “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.” ¡Ha quedado claro…!

En este punto, cabe preguntarse. ¿Cuál es la motivación que puede alentar a una persona a convertirse en blawger y a dedicar tiempo y esfuerzo en el desarrollo de una actividad poco o nada lucrativa? La filantropía. No. Todo lo contrario. Mi estimulo es esencialmente egoísta e impulsado por tres razones fundamentales: alimentar mi maltrecho ego, difundir y propagar la cultura jurídica y crear una plataforma de comunicación capacitada para el intercambio de ideas, opiniones y valores. Porque no se debe olvidar que en un espacio dónde reina y gobierna la libertad todos los pensamientos, razonamientos y reflexiones de todos los individuos son igualmente respetables y de todos ellos se puede aprender alguna cosa.

Aunque lo he repetido hasta la saciedad, debo insistir en que no soy abogado ni nunca he pretendido serlo ni me encuentro relacionado, vinculado o empleado en ningún bufete o despacho jurídico, asesoría legal o similar. IurisCivilis es una idea, un proyecto, un anhelo que gestiono y administró a título personal y particular en mi hogar y en mis ratos libres; fundamentalmente en horario nocturno, robándome muchas horas de sueño.

Antes de empezar esta nueva andadura, me siendo obligado a pedir disculpas por haberme ausentado durante más de dos años de este espacio virtual. ¡Cómo pasa el tiempo…! Mis deberes y obligaciones esclavizan mi vida y me vi en la tesitura de desatender completamente las publicaciones, las redes sociales, los comentarios y las consultas que me habéis formulado. Prometo que en estos días intentaré contestar a las que me sea posible.
Os juro y perjuro que mantener actualizado un blog no es una tarea fácil. Os pido comprensión. Tenéis que entender que mi tiempo es muy escaso y mis obligaciones ilimitadas y, en ocasiones, la retahíla de comentarios, consultas, lecturas de otros blogs, redes sociales, cuestiones de SEO, estudios, cansancio, problemas… y el dichoso whatsapp me abruman y me obcecan la mente. El día sólo tiene veinticuatro horas y para ser sincero no doy abasto.

La intención primigenia es intentar no desatender las consultas que se formulen. Para ello, aquéllas no tienen que adolecer de los defectos de la confusión y la extensión y si venir adornadas de la virtud de la claridad y la brevedad. Las respuestas ofrecidas siempre serán orientativas y puede que erradas. La razón estriba en que los enunciados de las consultas formuladas siempre serán sesgados y, en ocasiones, las preguntas o dudas difíciles de resolver cuando no se ha hecho un seguimiento completo del caso en cuestión. Por este motivo, insisto, intentar ser breves, concisos y concretos en el enunciado de las consultas y no pretender ingenuamente que podáis hallar la solución definitiva a un determinado conflicto legal en un blog jurídico.

En este sentido, cabe recalcar que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, el supuesto problema legal se encuentra incurso en la vorágine de un procedimiento judicial, apareciendo la figura del Procurador de los Tribunales y del Letrado. En ningún caso, las respuestas que se den pretenderán suplantan los consejos de los anteriores profesionales, ni supondrán ningún tipo de asesoramiento legal o jurídico, ofreciéndose a título meramente informativo.

Por otra parte, mis aspiraciones no pasan por lograr una cierta notoriedad en la red, ni en obtener pingues beneficios económicos, pero tampoco es de mi agrado que se aprovechen de mi interés y de mi esfuerzo. Aun así, la resolución de las consultas nunca estará sujeta a ningún servicio de pago o similar. Mas debéis comprender que no siempre podré contestar a todas, como me gustaría. Reitero, mis actividades en este blog han sido, son y serán siempre altruistas y sin pretender obtener ningún tipo de lucro. A excepción de la publicidad insertada que coadyuva malamente a sufragar los gastos del dominio y similares.

A mayor abundamiento, como este blog pretende ser un canal de comunicación abierto, os animo a que participéis activamente en el mismo, aportando vuestras reflexiones vía comentario o, de forma más privada, vía email y, de alguna manera, aprendamos todos y, de paso, auxiliéis a quién suscribe estas líneas. En este sentido, si cualquier persona lega o profesional del derecho quiere publicar cualquier artículo jurídico de su autoría en el blog, tiene abierta esta posibilidad enviándome un correo electrónico y solicitándolo.

IurisCivilis comienza una renovada y emocionante etapa que espero sea lo más placentera, fructífera y duradera posible, aportando su granito de arena en el frio y gélido desierto de la blogosfera jurídica española y esperando que, con la ayuda de todos vosotros, este proyecto se convierta en una verdadera comunidad virtual.


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