1 de abril de 2014

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Las dificultades de valoración del perjuicio estético

Los daños corporales pueden ser definidos como cualquier alteración somática o psíquica que, de una forma u otra, perturbe, amenace o inquiete la salud de quien la sufre, o simplemente, limite o menoscabe la integridad personal del afectado, ya en lo orgánico, ya en lo funcional y constituye una alteración importante para el desarrollo vital de cualquier persona, desde un punto de vista socio-cultural, debido a la relevancia que en nuestra sociedad tiene la belleza corporal para cualquier tipo de interactividad social. 


En efecto, la percepción de la belleza existe desde la creación de la humanidad y suele encontrarse condicionada por los cambios que se producen en los aspectos socioculturales que configuran la forma de entenderla, como la época, la ubicación, el estrato social al que se pertenece o las experiencias particulares. No obstante, la valoración del daño corporal estético constituye uno de los principales problemas que el actual baremo sobre daños corporales contenido en el RDL 8/2004 no ha resuelto adecuadamente. 

Podemos definir el perjuicio estético como a cualquier secuela producida a causa de traumatismo que afecte a cualquier parte corporal de la persona, que produzca alteración morfológica dando lugar a afectación de la normal forma, produciendo un daño en el afectado que dé lugar a malestar, no solo por la alteración en sentido de la alteración funcional que pueda provocar, sino también por la alteración en la armonía corporal que le produzca. La S.T.S., Sala Segunda, de 11 de abril de 1991, explicita que es daño estético: “cualquier tipo de defecto físico que altere peyorativamente la apariencia externa”; noción en la que encuentran perfecto acomodo no sólo las cicatrices, sino también la pérdida de miembros, sustancia, cabello, piezas dentarias, o alteraciones de pigmentación, sino también las malformaciones, la claudicación o la pérdida de euritmia o armonía en los movimientos”. 

En la valoración del daño corporal estético, desde la Ley 30/95, el perjuicio se caracteriza por ser una secuela que afecta a la normal forma o armonía biológica del individuo, generalmente consecuencia de lesiones anatómicas o funcionales. Según la vigente Ley 8/2004, el perjuicio estético quedaría definido como cualquier modificación peyorativa que afecta a la imagen de la persona, constituye una dimensión diversa del perjuicio fisiológico que le sirve de sustrato; refiere tanto a su expresión estática como dinámica. 

A su vez, suele ser un clásico en la doctrina la división del perjuicio estético en dos subconceptos, necesario para comprender la importancia que representa una correcta valoración, que son los siguientes:
  • Perjuicio estético dinámico: “carencia o pérdida de un cualidad o perfección, siendo apreciable con los cambios de actitud de la persona”. 
  • Perjuicio estético estático: “aquel que permanece invariable, independientemente de los cambios de actitud que adopte la persona” - Desde un punto de vista funcional, el perjuicio estético puede ser concebido como la repercusión en nuestra imagen de cicatrices, traumáticas o quirúrgicas, amputaciones, quemaduras o cojera. 
En este sentido, la sentencia de la Sala Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional de 2006 señaló: 

“La ley 34/2003 de Modificación y adaptación a la normativa comunitaria de la legislación de seguros privados da una nueva redacción a la tabla VI «Clasificaciones y Valoración de Secuelas», del anexo (Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación) de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, Texto Refundido aprobado por Decreto 632/1968, de 21 de marzo.
Dicha tabla establece unas reglas especiales para valorar el perjuicio estético señalando que «el perjuicio fisiológico y el perjuicio estético constituyen conceptos perjudiciales diversos. Cuando un menoscabo permanente de salud supone, a su vez, la existencia de un perjuicio estético, se ha de fijar separadamente la puntuación que corresponda a uno y a otro, sin que la asignada a la secuela fisiológica incorpore la ponderación de su repercusión antiestética» y la regla 3 establece que «El perjuicio fisiológico y el perjuicio estético se han de valorar separadamente y, adjudicada la puntuación total que corresponda a cada uno, se ha de efectuar la valoración que les corresponda de acuerdo con la tabla III por separado, sumándose las cantidades obtenidas al objeto de que su resultado integre el importe de la indemnización básica por lesiones permanentes» (Audiencia Nacional, Sala de lo Contencioso- administrativo, Sección 5ª, Sentencia de 22 Nov. 2006, rec. 705/2005). "

No obstante, la valoración del perjuicio estético presenta a nivel legislativo presenta determinadas irregularidades fundamentadas en no haber sido desarrollada al mismo nivel que el resto de las alteraciones funcionales, las cuales están especificadas dentro de cada uno de sus apartados correspondientes. 

En este sentido, el perjuicio estético ha quedado relegado a una tabla en la que solo aparecen reseñas cualitativas con un intervalo de puntuación asignado a cada una. Este hecho quizá se haya producido por ocupar en tiempos anteriores el perjuicio estético un lugar más relegado dentro del daño corporal y en los posteriores baremos no se ha modificado, pudiendo haberse asumido que no era necesario un cambio. Sin embargo, actualmente la belleza o su ausencia ocupan un lugar elevado dentro de la escala de valores y, por lo tanto, se hace necesaria una revisión de los viejos criterios asumidos desde hace más de una década.

La dificultad conceptual y de valoración del perjuicio estético se plasma en los propios baremos al uso, donde el criterio valorador no ha estado en modo alguno claro. Impera mencionar el hecho existente en la Ley 30/1995 y en su homóloga 34/2003 y RDL 8/2004, de la consideración de mastectomia tanto unilateral como bilateral dentro del mismo como lesión y su correcta valoración como pérdida de un órgano bajo el epígrafe «Capítulo 2: tronco. Tórax» y sin embargo, existir una ausencia en la valoración, por ejemplo, de las cicatrices. Así, la pérdida de la mama es considerada como pérdida funcional pero no estética. Creemos que la pérdida de la mama, al igual que la existencia de cicatrices, quemaduras o amputaciones en cualquier otra región corporal, no debe ser solamente valorada como una pérdida funcional, sino también como una alteración en la estética de la persona que conlleva no solo la alteración de la función, sino también una tara estética que acompañará al sujeto tanto en su vida de relación como en el desempeño de sus tareas cotidianas, y debe estar incluida en el mismo capítulo.

El baremo distingue las siguientes categorías.

1. Ligero, valorado entre 1 y 6 puntos.

2. Moderado, valorado entre 7 y 12 puntos.

3. Medio, valorado entre 13 y 18 puntos.

4. Importante, valorado entre 19 y 24 puntos.

5. Bastante importante, valorado entre 25 y 30 puntos.

6. Importantísimo, valorado entre 31 y 50 puntos.


Las reglas de valoración del perjuicio estético son según el baremo.

1ª.- El perjuicio estético consiste en cualquier modificación peyorativa que afecta a la imagen de la persona. Constituye una dimensión diversa del perjuicio fisiológico que le sirve de sustrato, y refiere tanto a su expresión estática como dinámica. El perjuicio estético y el perjuicio anatómico-funcional son perjuicios distintos y como tales deben ser objeto de valoración separada. Dentro del perjuicio estético debe comprenderse tanto el perjuicio estático como el dinámico, esto es, aquél que afecta a la actitud visible o audible de la persona. Se incluyen en el mismo las alteraciones de la marcha, la mímica, el habla, etc. 

2ª. El perjuicio fisiológico y el perjuicio estético constituyen conceptos perjudiciales diversos. Cuando un menoscabo permanente de salud supone, a su vez, la existencia de un perjuicio estético, se ha de fijar separadamente la puntuación que corresponda a uno y a otro, sin que la asignada a la secuela fisiológica incorpore la ponderación de su repercusión antiestética. Por ejemplo, en el caso de que hayamos sufrido la amputación de una mano se nos deberá indemnizar tanto la amputación como el perjuicio estético que lleva aparejado 

3ª.- El perjuicio fisiológico y el perjuicio estético se han de valorar separadamente y, adjudicada la puntuación total que corresponda a cada uno, se ha de efectuar la valoración que les corresponda de acuerdo con la por separado, sumándose las cantidades obtenidas al objeto de que su resultado integre el importe de la indemnización básica por lesiones permanentes. 

4ª.- La puntuación adjudicada al perjuicio estético es la expresión de un porcentaje de menoscabo permanente del patrimonio estético de la persona. 50 puntos corresponden a un porcentaje del 100%.

5ª.- La puntuación del perjuicio estético se ha de realizar mediante la ponderación de su significación conjunta, sin que se pueda atribuir a cada uno de sus componentes una determinada puntuación parcial. 

6ª.- El perjuicio estético es el existente en el momento de la producción de la sanidad del lesionado (estabilización lesional), y es compatible su resarcimiento con el coste de las intervenciones de cirugía plástica para su corrección. La imposibilidad de corrección constituye un factor que intensifica la importancia del perjuicio.

7ª.- El perjuicio estético importantísimo corresponde a un perjuicio de enorme gravedad, como el que producen las grandes quemaduras, las grandes pérdidas de sustancia y las grandes alteraciones de la morfología facial o corporal.

8ª.- Ni la edad ni el sexo de la persona lesionada se tendrán en cuenta como parámetros de medición de la intensidad del perjuicio estético.

9ª.- La puntuación adjudicada al perjuicio estético no incluye la ponderación de la incidencia que este tenga sobre las actividades (profesionales y extra profesionales) del lesionado, cuyo específico perjuicio se ha de valorar a través del factor de corrección de la incapacidad permanente.

PD: Todos los años se publica en el BOE el baremo que regula las indemnizaciones por responsabilidad civil. El baremo 2014 establece las cantidades que se deben indemnizar por los accidentes de tráfico, accidentes laborales y en general para cualquier indemnización por daños personales ya que, al ser este baremo el único que se publica, se usa por analogía para la mayoría de las circunstancias relacionadas con la valoración del daño corporal. El baremo 2014 lo puede consultar en el siguiente enlace:


BAREMO AÑO 2014




Fuentes Consultadas


1. Nueva propuesta de valoración baremada de perjuicio estético dentro del Real Decreto Legislativo 8/2004. Sánchez Rodríguez E, Hernández-Cueto C. Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Psiquiatría, Facultad de Medicina, Universidad de Granada. Fundación Mafre. Vol. 19 nº 2. Abril/junio 2008.

2. La problemática del perjuicio estético: especial referencia a su valoración. Jesús Fernández Entralgo. Presidente de la Audiencia Provincial de Huelva. Revista de Responsabilidad Civil y Seguro.

3. Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las Personas en Accidentes de Circulación. Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. 2013.
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