26 de mayo de 2014

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El carácter restrictivo o excepcional de la teoría doctrinal del levantamiento del velo

No me tiembla el pulso por afirmar que no puede existir ningún profesional o estudiante de Derecho que no conozca en que consiste la denominada doctrina del levantamiento del velo societario. Esta archiconocida teoría jurídica pretende combatir los abusos de las personalidades jurídicas y se creó en la STS de 28 de mayo de 1984. Su fundamento principal consiste en evitar que se utilice la personalidad jurídica de una sociedad como un medio o instrumento defraudatorio o con un fin fraudulento, entendiendo que concurre este uso inadecuado cuando la finalidad de la sociedad no es la que a priori le resulta propia, esto es, el ejercicio de actividades mercantiles, sino la mera elusión de responsabilidades personales.

Los pronunciamientos jurisprudenciales sobre la doctrina del levantamiento del velo son copiosos, siendo la STS 665/2006 de 29 de junio la que elabora un resumen de esta teoría:

1º. La doctrina del levantamiento del velo trata de evitar que el abuso de la personalidad jurídica pueda perjudicar intereses públicos o privados, causar daño ajeno, o burlar los derechos de los demás (SS., entre otras, 17 de diciembre de 2.002, 22 y 25 de abril de 2.003, 6 de abril de 2.005, 10 de febrero de 2.006 ).

2º. Se trata, en todo caso, de evitar que se utilice la personalidad jurídica societaria como un medio o instrumento defraudatorio, o con un fin fraudulento ( SS. 17 de octubre de 2.000; 3 de junio y 19 de septiembre de 2.004; 16 de marzo y 30 de mayo de 2.005 ).

3º. Se produce dicho fin fraudulento, entre otros supuestos, cuando se trata de eludir responsabilidades personales ( SS. 28 de marzo de 2.000, 14 de abril de 2.004, 20 de junio de 2.005, 24 de mayo de 2.006 ), y entre ellas el pago de deudas ( SS. 19 de mayo de 2.003, 27 de octubre de 2.004 ); habiéndose aplicado la doctrina en casos similares al del proceso que se enjuicia en Sentencias, entre otras, de 24 de junio de 2.002 y 11 de diciembre de 2.003.

4º. Siempre habrá de tenerse en cuenta que la doctrina del levantamiento del velo es de aplicación excepcional (SS. 4 de octubre 2.002 y 11 de septiembre de 2.003 ), por lo que debe ser objeto de un uso ponderado y restringido.

La SAP 271/2011 de Barcelona se hace eco de la consolidada línea que ha venido siguiendo el Tribunal Supremo para indicar cuándo es conveniente acudir al levantamiento del velo:

"(…) en ciertos casos, y circunstancias es permisible penetrar en el substratum personal de las entidades o sociedades a las que la Ley confiere personalidad jurídica propia, con el fin de evitar que, al socaire de esa ficción o forma legal, se puedan perjudicar ya intereses privados o públicos, o bien ser utilizada como vehículo de fraude".

En este sentido, cabe señalar que su uso está sometido a criterios de cautela, proporcionalidad y subsidiariedad. Resulta del todo lógico que sea así, por cuanto supone en realidad un quebrantamiento de las normas básicas del derecho societario, dejándolo desprovisto de algunos de sus pilares básicos, como son la limitación de la responsabilidad de los socios y la plena autonomía patrimonial de las personas jurídicas. Por tanto, sólo cabe apelar al levantamiento del velo cuando se aprecie una intención fraudulenta, un uso abusivo de todas esas herramientas, válidas y legítimas, que nuestro ordenamiento jurídico pone a disposición de los empresarios.

Este carácter excepcional de la aplicación de la doctrina del levantamiento del velo exige que se acrediten aquellas circunstancias que ponen en evidencia el abuso de la personalidad de la sociedad. Estas circunstancias pueden ser muy variadas, lo que ha dado lugar, en la práctica, a una tipología de supuestos muy amplia que justificaría el levantamiento del velo, sin que tampoco constituyan numerus clausus. En este sentido, la Jurisprudencia señala los siguientes supuestos de aplicación de la misma:

1. Confusión de patrimonios o de esferas: Cuando no existe una distinción clara entre los socios y la sociedad o entre sus patrimonios. Por ejemplo: grupo de sociedades vinculadas en la que los integrantes son los mismos en todas.

2. Control o dirección efectiva externa: Cuando existe unidad de gestión. Por ejemplo, en el caso de grupos de sociedades, donde el control o dirección de una sociedad está a cargo de otra sociedad dominante. En este caso la jurisprudencia se inclina a afirmar que, si el grupo actúa como una unidad, entonces debe responder de la misma forma. La aplicación del levantamiento del velo supone extender la responsabilidad a la sociedad dominante.

3. Abuso de la personalidad jurídica: Cuando se crean sociedades ficticias con la finalidad, por ejemplo, de simular algún negocio jurídico o de perjudicar a terceros.

4. Infracapitalización o descapitalización: Cuando la sociedad se encuentra dotada en forma insuficiente de recursos patrimoniales para el cumplimiento de su objeto social.

En todos estos casos, son dos los fundamentos jurídicos que deben concurrir para la aplicación de la doctrina del levantamiento del velo: Un comportamiento fraudulento o abusivo en el que se ha utilizado como instrumento una persona jurídica y que no exista una normativa adecuada en nuestro derecho positivo para cubrir la situación fraudulenta o abusiva que se está produciendo.

En conclusión, si no se aprecia que exista fraude alguno, los tribunales rechazan acertadamente que se aplique esta doctrina. Por el contrario, será perfectamente aplicable cuando concurran los requisitos para apreciar ese posible fraude, requisitos que el Tribunal Supremo enumera en su Sentencia 83/2011: a) control de varias sociedades por parte de una misma persona, b) operaciones vinculadas entre dichas sociedades, y c) carencia de justificación económica y jurídica de dichas operaciones.

La reciente STS de 28 de febrero de 2014 aplica la doctrina del levantamiento del velo en garantía de los derechos del acreedor con este razonamiento:

“La reciente sentencia de esta Sala núm. 628/2013, de 28 octubre (Rec. núm. 2052/2011 ) recuerda cómo la norma general ha de ser la de respetar la personalidad de las sociedades de capital y las reglas sobre el alcance de la responsabilidad de las obligaciones asumidas por dichas entidades, que no afecta a sus socios y administradores, ni tampoco a las sociedades que pudieran formar parte del mismo grupo, salvo en los supuestos expresamente previstos en la Ley ( Sentencias 796/2012, de 3 de enero de 2013 , y 326/2012, de 30 de mayo ), si bien lo anterior no impide que «excepcionalmente, cuando concurren determinadas circunstancias -son clásicos los supuestos de infracapitalización, confusión de personalidades, dirección externa y fraude o abuso- sea procedente el "levantamiento del velo" a fin de evitar que el respeto absoluto a la personalidad provoque de forma injustificada el desconocimiento de legítimos derechos e intereses de terceros ( Sentencia 718/2011, de 13 de octubre , con cita de la anterior Sentencia 670/2010, de 4 de noviembre).....». 
Dicha excepcionalidad, reiterada en sentencias núm. 475/2008, de 26 mayo, 422/2011, de 7 junio 326/2012, de 30 mayo , entre otras, se justifica suficientemente en el presente caso mediante los razonamientos anteriormente expuestos y singularmente por la interferencia de AGFA GEVAERT en contratos respecto de los que ahora afirma ser ajena y por la muy significativa coincidencia de domicilio social.”
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